Cuidamos contigo para mejorar tu calidad de vida

L. Losada

Favorecer la mejor atención a personas en situación de fragilidad o dependencia que viven en su domicilio, mediante la aplicación del modelo de Atención Integral y Centrada en la Persona (AICP), es la finalidad del proyecto ‘Cuidamos contigo Chamberí’, que comenzó como experiencia piloto en 2014 en el barrio de Chamberí (Madrid).

Este proyecto de la Fundación Pilares para la Autonomía Personal, cuenta con el apoyo de la Obra Social La Caixa y la colaboración del Ayuntamiento de Madrid y la Dirección General de Coordinación de la Dependencia de la Comunidad de Madrid.

Con esta experiencia se trata de mostrar los beneficios que se obtienen al ofrecer soluciones integrales y personalizadas a familias que tienen en su seno personas que necesitan apoyos a través de un conjunto de intervenciones que pasan por garantizar la continuidad de la atención y el buen cuidado, promover el bienestar y la calidad de vida de ambas partes de la relación (persona en situación de dependencia y sus cuidadores/as) y permitir que la persona se mantenga en su domicilio el mayor tiempo posible, participando en su medio comunitario.

Los servicios que ofrece el programa constan de entrevista en el domicilio y valoración de la persona a la que se cuida, de la vivienda y de las necesidades como cuidador/a, asesoramiento y formación especializada en el propio domicilio, información y, en su caso, gestión de recursos disponibles para la persona interesada y para la persona a la que cuida, orientación para mejorar la accesibilidad de la vivienda y sobre productos de apoyo para facilitar los cuidados y el propio bienestar, acompañamiento profesional y seguimiento de cada caso, servicio de respiro (cuidador/a a domicilio) para que se pueda descansar de los cuidados durante unas horas, formación para el buen cuidado y el autocuidado en grupos psicoeducativos y faciltar el  acceso a recursos de la comunidad que puedan ser de interés.

Autonomía e independencia

Según Ana García Mendoza, coordinadora del proyecto, “muchas de las personas que tienen una situación de dependencia, y sus familias cuidadoras, tienen dificultades para conocer, acceder y beneficiarse de los diversos, dispersos y descoordinados recursos y apoyos existentes en la comunidad para obtener la atención y los cuidados que precisan. Esta situación provoca frecuentemente la renuncia a vivir según sus deseos y preferencias, viendo limitadas las posibilidades de tomar sus propias decisiones sobre cómo quieren vivir (autonomía moral) y llevar a la práctica dichas decisiones (independencia funcional)”.

Por su parte, las familias que asumen los cuidados “realizan grandes esfuerzos y otras tantas renuncias (personales, sociales, laborales, económicas) para poder cuidar de su familiar, desconociendo  en muchas ocasiones las claves del buen cuidado (técnicas de comunicación, empatía, interpretación de las conductas de personas con demencia…) y del propio autocuidado.  Puede generarse, así,  -destaca Ana- “una importante sobrecarga que, en muchos casos, termina por institucionalizaciones prematuras y no deseadas”.

Para responder a estas necesidades, “aplicamos la metodología de gestión de casos, adoptando la perspectiva comunitaria y utilizamos instrumentos de atención personalizada, como son las historias de vida y los planes personalizados de atención y acompañamiento al proyecto de vida, entre otros”.

Con su utilización se logra, por un lado, la coordinación entre profesionales, agentes y recursos de la comunidad, que se ponen a disposición de las personas, en lugar de ser éstas las que se adapten a la rígida organización de los servicios. Y, por otro lado,  se generan intervenciones integrales, continuadas y personalizadas, que tienen  en cuenta y valoran en profundidad las circunstancias, preferencias y deseos, tanto de la persona en situación de dependencia como de su familia cuidadora, evaluándose también la adecuación del propio domicilio y entorno próximo. Todo ello, según Ana, “otorgando todo el protagonismo, y promoviendo la máxima participación a la persona y su familia en el proceso”.

Tras meses de intervención, el equipo ha encontrado mejoras en la dimensión emocional, las personas en situación de dependencia muestran menores indicios de sintomatología depresiva y también se registra menor percepción de aislamiento social y soledad. Respecto a las familias, a través del programa han mejorado sensiblemente  su satisfacción sobre  los cuidados que prestan y sobre su propio estado emocional.

 

Mínimo Máximo Media Desv. típ.
–  Información proporcionada 5 5 5,0 0,0
–  Asesoramiento, consejo o formación en el cuidado de su familiar y su autocuidado 3 5 4,2 0,8
–  Acceso a otros servicios y/o recursos 4 5 4,8 0,4
–  Escucha, comprensión… 3 5 4,4 0,9

 

Los resultados que se han obtenido hasta ahora en este proyecto piloto sugieren “claros beneficios tanto para las personas que necesitan cuidados como para los familiares que se los prestan”, explica Ana. Pero es necesario continuar la intervención durante más tiempo para poder ir asegurando resultados que permitan validar la aplicación del modelo AICP en domicilios y entornos”, concluye la coordinadora. Promover una mayor calidad de vida para las personas mayores y sus familiares, en definitiva,  y que la persona se mantenga en su domicilio el mayor tiempo posible y forme parte de la comunidad en la que vive.

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