Profesionales de Amavir recuerdan la importancia de prevenir golpes de calor en mayores

Redacción 2-8-2018

Aumentan las temperaturas y con ellas se incrementa el riesgo de sufrir los temidos golpes de calor. Las personas mayores tienen más probabilidades de sufrir este trastorno ya que su organismo responde peor a las temperaturas elevadas. Otro de los factores de riesgo es que tienen menor sensación de sed, por lo que se hidratan con menor frecuencia y, por lo tanto, aumenta el riesgo de sufrir golpes de calor.

El organismo cuenta con una temperatura corporal estable de entre 36 y 37. Al aumentar hasta los 40 nuestro cuerpo no es capaz de eliminar el exceso de calor, por lo que se produce una hipertermia, y, como consecuencia, el cuerpo deja de responder ante las altas temperaturas. La tasa de mortalidad de los golpes de calor puede alcanzar un 70%, por lo que es necesario prestar mucha atención a la aparición de los primeros síntomas.

“Cuando en un día caluroso comenzamos a sentir dolor de cabeza, boca seca y pastosa, náuseas o incluso vómitos, mareos y exceso de sudoración, podemos estar manifestando los primeros síntomas de una hipertermia” afirma Sara González, directora médico de Amavir. “La pérdida de hidratación en el cuerpo como consecuencia de las altas temperaturas hace que la presión arterial descienda, por lo que el cuerpo tiende a sentir debilidad. Es muy importante, especialmente para las personas mayores, que se produzca una hidratación constante para mantener en óptimas condiciones la capacidad de sudad y prevenir el aumento de la temperatura corporal que puede derivar en un golpe de calor”.

Desde Amavir recuerdan que es muy importante que los mayores beban mucho líquido en esta época y eviten digestiones pesadas. Es muy importante limitar la exposición al sol cuando las temperaturas son elevadas y reducir la actividad física que pueda elevar la sudoración en horas de mucho calor.

En caso de produciré un golpe de calor, es muy importante mantener la calma y tratar de bajar la temperatura del mayor aplicando paños de agua fría en frente y nuca. Es recomendable elevar los pies de la persona que sufre el trastorno y facilitarle la ingesta de líquido.

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