Las escaleras, uno de los principales motivos de pérdida de autonomía en personas mayores

La Organización Mundial de la Salud calcula que, en apenas un lustro, una de cada seis personas habrá superado ya la barrera de los 60 años. También prevé que, en 2050, las personas mayores supondrán una cuarta parte de la población mundial. Por supuesto, España tampoco escapa al envejecimiento demográfico, que se nota especialmente en Asturias, Castilla y León y Galicia. En estas comunidades autónomas, más del 25 % tiene 65 o más años.

Todos estos vaticinios sobre el futuro de la especie humana se apoyan en estudios y estadísticas que nos hacen pensar en la conveniencia de comprar silla salvaescaleras, con la que facilitar la movilidad de quienes ya son ancianos y de quienes, en breve, lo serán. Si atendemos a lo que dice la OMS, el 80% de estas personas «vivirá en países de ingresos bajos y medianos», con lo que necesitamos soluciones asequibles, que se puedan pagar a plazos y que no requieran obras en casa.

Esto último, vivir la vejez en el hogar en lugar de hacerlo en la residencia, es imprescindible para la inmensa mayoría de los mayores. Solidaridad Intergeneracional, que colabora con el Ministerio de Derechos Sociales, señala que los ancianos partidarios de la residencia no representan ni una tercera parte.

Afortunadamente, para el resto, no está todo perdido.

Una vejez más accesible y menos dependiente

El Real Decreto 193/2023, de 21 de marzo (se puede consultar perfectamente en el BOE), resume muy bien lo que un edificio adaptado a personas con discapacidad y movilidad reducida supondría para el mayor: «vivir en igualdad, en libertad, de forma independiente y participar plenamente en todos los aspectos de la vida».

Al 41,6 % de los mayores de 65 años con movilidad reducida, le tenemos que sumar ese otro 23,2 % que representa a los ancianos con dificultades para ver bien. Ambas afecciones obstaculizan su rutina diaria e intensifican el malestar de la soledad no deseada, que el 64 % ha experimentado en algún momento.

La frustración de no poder moverse como cuando se era joven, unida a la falta de una atención adecuada por parte de familiares y profesionales, puede ser el detonante final para que la persona mayor decida sustituir su hogar por una residencia que sí esté preparada para andadores, sillas de ruedas, bastones y, en definitiva, para quienes subir un peldaño se ha convertido en todo un reto.

Un futuro con más andadores que biberones

En 2024, la pirámide poblacional que publicó el Ministerio de Sanidad mostraba claramente que, en nuestro país, hay más personas de 85 años que niños de 5 a 9 años; algo similar a lo que sucede también con quienes tienen entre 80 y 84 años y los menores de 4 años.

Para evitar que la juventud se vea sobrepasada por un gran número de ancianos a los que atender con especial esmero y cuidado, es fundamental que las personas mayores recuperen su autonomía. Aquí es donde entran en juego las sillas salvaescaleras de Elevadores Vilber.

A lo largo de sus más de 25 años de trayectoria, esta empresa andaluza especializada en la comercialización de ayudas técnicas para el hogar ha ampliado su catálogo hasta incluir en él toda clase de sillas de este tipo. Además, dispone de modelos para escaleras exteriores e interiores, escaleras estrechas y rectas, y escaleras curvas.

Las opciones de financiación, el servicio de urgencias que ofrece y el servicio técnico de mantenimiento y reparación tras la venta han captado la atención de más de 1,8 mil seguidores que Elevadores Vilber tiene en Instagram.

Sillas salvaescaleras con garantía vitalicia adicional

Los modelos como el STC-59, para escaleras de tramo curvo, y el STR-L para las escaleras estrechas aportan las mismas ventajas que cualquier otra solución de Elevadores Vilber.

Ni la persona anciana ni su cuidador a domicilio deben preocuparse por subir y bajar las escaleras. En el caso de las sillas salvaescaleras, el mayor sólo debe sentarse cómodamente en la silla (que incluye un reposapiés), pulsar un botón y, a un ritmo pausado, dejarse llevar por la silla, que asciende y desciende gracias a unos raíles instalados en la escalera previamente.

Para su fabricación, se utilizan materiales duraderos que, en el caso de las sillas para salvar escaleras exteriores, resisten las inclemencias del tiempo sin problema, ya sea que haga frío o calor, llueva o nieve. Este es el caso del modelo STC-TWO, con capacidad para soportar hasta 130 kg de peso (ampliables a 150 kg), con cinturón de seguridad, limitador de velocidad y mando a distancia.

Finalmente, conviene destacar la posibilidad de contratar una garantía opcional que dura lo mismo que la vida útil del aparato e incluye la sustitución de las piezas en caso de estropearse por el paso del tiempo y por el uso.

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