La desescalada más difícil

Redacción 4-5-2020

En los centros de mayores no habrá medidas de alivio hasta la fase 3. Las personas mayores tienen derecho a la protección de su salud y el encierro y la inactividad les perjudican, pero no hay directrices claras y el sector lanza sus propuestas.

Desde la Asociación de Centros Geriátricos del Principado de Asturias (ASCEGE) proponen a las autoridades sanitarias competentes la posibilidad de realizar salidas con fines terapéuticos, ya que la ansiedad y la preocupación compartida por todos “se agrava mucho más en el caso de personas con dependencia y el impacto psicológico que está teniendo esta cuarentena (pérdida de amigos y familiares, deficiencias sensoriales, falta de estímulos, mayor soledad y aislamiento familiar, menor acceso a la información e incapacidad para asumirla y comprenderla, vida en espacio reducido a su habitación,  etc.…) es más que alarmante”.

El riesgo de las salidas, para ASCEGE  “es menor que la permanencia en esta situación de combinación de aislamiento, soledad, desorientación y de enfermedad con un trato humanizado y digno. Siempre por un tiempo máximo; media hora sería suficiente y acompañados por un trabajador del centro,  o por un familiar en otra fase de desescalada, supervisando la seguridad de la salida y la correcta higiene de manos al salir y entrar al centro”.

Ingresos con la mayor seguridad

Asimismo, ASCEGE considera que se debe permitir a la mayor brevedad posible “los ingresos en los centros residenciales de personas mayores, en condiciones de seguridad, tanto para la propia persona que ingrese como para el resto de las personas que conviven en el centro, exigiendo para ello la realización previa de un test PCR con una antelación máxima de tres o cuatro días y un test rápido con resultado negativo en coronavirus de la persona que vaya a ingresar, que además será sometida a un aislamiento preventivo durante 14 días.  Para ello,  debería articularse la realización de estas pruebas, tanto desde el hospital como desde los centros de salud”.

Asimismo, se deben de añadir además otros criterios para el ingreso como son que los centros “tengan que identificar a las personas con las que el residente hubiese estado confinado durante el tiempo de emergencia sanitaria, al menos en los 15 días anteriores a su ingreso, con indicación del domicilio durante el periodo de confinamiento, así como el número de teléfono móvil de contacto. Todo ello con el objetivo de poder seguir el rastro de un hipotético positivo”

 

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