La atención a la fragilidad en los centros sociales mejora la calidad de vida de las personas mayores y refuerza su autonomía

Este programa, implantado ya en siete equipamientos, alcanza un 98% de valoraciones positivas y evidencia un aumento del bienestar físico, emocional y social de sus participantes

Redacción 7-5-2026

La Consejería de Derechos Sociales y Bienestar del Principado de Asturias ha constatado el impacto positivo del Programa de Atención a la Fragilidad que se desarrolla en centros sociales de personas mayores del Principado, tras evaluar los efectos de su aplicación a lo largo de 2025. El estudio presentado por el director general de Promoción de la Autonomía personal y Mayores, Enrique Rodríguez Nuño, refleja que esta iniciativa “mejora de forma significativa la calidad de vida de las personas participantes, refuerza su autonomía y contribuye a prevenir situaciones de dependencia”.

El proyecto, enmarcado en la estrategia CuidAs, se desarrolla en siete centros sociales: Pumarín (Oviedo), El Llano (Gijón), Mieres, Pola de Lena, La Felguera (Langreo), La Luz (Avilés) y Nava, tras comenzar en 2024 como experiencia piloto en cinco de ellos.

Hasta ahora, 148 personas han participado en el programa, con un claro predominio de mujeres (80,4%), lo que refleja una mayor implicación de este colectivo en las actividades y programas de envejecimiento activo.  La mayoría se sitúa en la franja de edad de 70 a 89 años y muestra un deterioro cognitivo leve, enfermedades crónicas, situaciones de soledad no deseada o aislamiento social. También hay usuarias derivadas desde el sistema sanitario o con niveles iniciales de dependencia.

El análisis, basado en una metodología que combina indicadores cuantitativos y cualitativos, evidencia una mejora generalizada en los niveles de bienestar, especialmente en autonomía personal, relaciones interpersonales y bienestar físico. El programa registra un alto grado de aceptación entre sus participantes, con un 98% de valoraciones positivas. 

Rodríguez Nuño ha destacado los resultados de la evaluación: “Confirman que intervenir a tiempo en situaciones de fragilidad permite no solo mejorar la calidad de vida de las personas mayores, sino también anticiparse a la dependencia y fortalecer su autonomía desde el entorno comunitario”. Además, ha valorado la función de los centros sociales como “espacios clave para la prevención, el acompañamiento y la participación activa”.

La fragilidad se concibe como un estado previo a la dependencia, caracterizado por una mayor vulnerabilidad ante situaciones adversas, lo que hace imprescindible actuar de forma temprana para evitar un deterioro funcional mayor. En este contexto, los centros sociales se consolidan como espacios de proximidad para identificar riesgos, activar redes comunitarias y ofrecer acompañamiento adaptado a las necesidades de cada persona.

El programa combina intervenciones grupales e individualizadas. Tras una valoración social que se realiza al inicio, se diseñan itinerarios personalizados que integran distintas actividades dirigidas a mejorar el bienestar global. Entre las principales actuaciones figuran la estimulación cognitiva y funcional, la gestión emocional, la musicoterapia o los espacios de socialización, que favorecen la interacción y la creación de redes sociales. 

Estas medidas han tenido un impacto relevante en la actividad física y el mantenimiento de hábitos saludables, aspectos clave para retrasar situaciones de dependencia. Junto con ello, la valoración de la atención recibida es especialmente alta, lo que demuestra el peso del equipo profesional, que constituye uno de los principales activos del proyecto.

La jornada celebrada para presentar estos resultados, que ha contado también con la presencia de la directora general de Cuidados y Coordinación Sociosanintaria, Rocío Allande, ha concluido con la actuación del coro de personas mayores del centro social de Sama, en el concejo de Langreo.

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