AMADE y Fundación Mémora reivindican el acompañamiento y la autonomía al final de la vida

Redacción 7-10-2026

La Asociación Madrileña de Atención a la Dependencia (AMADE) y la Fundación Mémora han celebrado este martes en el salón de actos del IMSERSO las II Jornadas sobre Cuidado y Final de Vida: Acompañar, decidir, anticipar, concebidas como un espacio de reflexión y formación para profesionales del ámbito de la dependencia.

Durante el encuentro se han abordado algunos de los principales retos que plantea el acompañamiento al final de la vida, como la autonomía de la persona, las voluntades anticipadas, la toma de decisiones compartidas, el soporte emocional a los profesionales y la planificación de las últimas voluntades.

La inauguración ha corrido a cargo de Pilar Ramos, presidenta de AMADE, y José Joaquín Pérez, director general de Fundación Mémora, quienes han coincidido en la necesidad de generar espacios para reflexionar sobre el cuidado, la dignidad, la autonomía y la anticipación al final de la vida, sin olvidar el bienestar de los profesionales que acompañan estos procesos.

Ramos ha defendido que acompañar implica respetar a la persona en su momento vital y reconocer su derecho a decidir. “Que me dejes decidir cómo quiero vivir, pero también cómo quiero morir cuando llegue mi tiempo, cuando llegue mi momento”, ha señalado. Asimismo, ha invitado a los profesionales a hacer un ejercicio de reflexión personal sobre cómo querrían ser cuidados para poder mirar y tratar al otro desde el respeto y la autonomía.

Por su parte, José Joaquín Pérez ha subrayado que el centro de la atención deben ser siempre las personas —quienes necesitan apoyo y quienes cuidan— y ha situado la dignidad, la profesionalidad y la anticipación como tres ejes esenciales. “Una sociedad que cuida bien es una sociedad que acompaña en todos los momentos vitales”, ha afirmado, destacando la importancia de mantener conversaciones sobre voluntades anticipadas, legado y preferencias antes de que llegue una situación de mayor vulnerabilidad, así como de “cuidar al que cuida”.

A continuación, Josep París Giménez, director de Desarrollo de Fundación Mémora, ha impartido la ponencia ‘Fortalezas invisibles de los profesionales que acompañan’, advirtiendo de que “somos una sociedad que vivimos de espaldas a la muerte, a la vulnerabilidad y a la fragilidad”. París ha puesto el foco en los riesgos emocionales asociados al cuidado y en la necesidad de reconocer y entrenar recursos de protección emocional, del mismo modo que se normalizan las medidas de protección frente a los riesgos físicos.

“No siempre podemos resolver nuestras situaciones como profesionales, pero sí podemos permanecer. Sí podemos estar. Sí podemos sostener. Y sí podemos no huir”, ha asegurado.

Posteriormente, Javier Gómez Pavón, jefe del Servicio de Geriatría y Cuidados Paliativos del Hospital Universitario Central de la Cruz Roja e IdiPAZ, ha abordado los ‘Dilemas éticos en la práctica profesional’. Ha explicado que, más que respuestas binarias, la ética clínica exige valorar cursos de acción adaptados a cada persona y a cada momento, atendiendo a su autonomía, fragilidad, valores y preferencias, y ajustando la proporcionalidad de los tratamientos. “En ética no existe ni blanco ni negro. Lo que existe es una escala de grises”.

Asimismo, se ha referido a la necesidad de “evitar la futilidad terapéutica” y adecuar las intervenciones a la situación de final de vida sin que ello signifique abandonar al paciente. Gómez Pavón ha insistido en una atención paliativa integral —física, psicológica, social y espiritual— y en que el objetivo debe ser preservar la dignidad y favorecer el bienestar de la persona hasta el último momento.

“La ética se tiene que decidir, un curso de acción se tiene que anticipar antes de que llegue el momento y siempre, siempre, acompañar en la incertidumbre”.

La jornada ha continuado con Raquel Juez Pimienta, enfermera de cuidados paliativos de la Comunidad de Madrid en el Centro de Salud Jazmín, quien ha impartido la ponencia ‘Anticipar decisiones, respetar voluntades’. Durante su intervención, en la que ha abordado las instrucciones previas, la planificación anticipada de cuidados, los cuidados paliativos y la sedación paliativa, Juez Pimienta ha defendido que las decisiones compartidas permiten respetar la autonomía y la dignidad de la persona y favorecen una atención más coherente con sus valores, preferencias y objetivos.

“A veces nos da miedo meternos en un tema porque son conversaciones complejas, pero es importante contar con qué opina el paciente y respetar sus decisiones”.

La experta ha explicado, además, que la planificación anticipada de cuidados es un proceso dinámico y continuo, vinculado a escenarios clínicos concretos, que complementa a las instrucciones previas. Ha recordado que, cuando una persona ya no puede decidir, los profesionales tienen la responsabilidad de comprobar activamente si existen instrucciones previas registradas, y ha defendido la formación en habilidades de comunicación para abordar estas conversaciones con pacientes y familias.

Por último, David Asenjo, abogado especialista en herencias y testamentaría, ha abordado la planificación del legado en la ponencia ‘Planificar el legado: últimas voluntades y decisiones testamentarias’.

La jornada ha sido clausurada por Cristina Pérez Álvarez, directora general de AMADE, quien ha resumido el encuentro como un compromiso con la vida de las personas atendidas y de los profesionales. Ha subrayado que anticiparse exige preguntar también a los equipos cómo se sienten y qué necesitan, y ha situado la formación como un pilar imprescindible para abordar con garantías el cuidado y la ética al final de la vida. Además, ha emplazado a los asistentes a las terceras jornadas, previstas para 2027.

«La buena voluntad es necesaria, pero no suficiente. Atender a una persona al final de su vida exige profesionalidad, y ser profesionales significa estar formados y preparados para ofrecer la atención que necesita” Con la celebración de esta jornada, AMADE y la Fundación Mémora consolidan su compromiso estratégico con la excelencia organizativa y ética. Ambas entidades ratifican así su voluntad de dotar al sector de herramientas efectivas que garanticen una atención de máxima calidad y respalden la labor integral de cuidadores y profesionales

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