Abrazos epistolares

Redacción 7-5-2020

Con el objetivo de acompañar, dar ánimos y transmitir el mensaje de que los mayores no están solos, alumnos del IES Fernández Vallín, de Gijón, escribieron cartas que enviaron a la residencia El Lauredal, como un proyecto de comunicación intergeneracional –‘Cartas abrazo’-, que construye puentes y amplía conocimientos.

Las cartas que se reciben en la residencia se van leyendo a los residentes, que muestran su emoción y fomentan esa empatía social tan necesaria en estos momentos.

Alba López, de 2º de la ESO, escribe lo siguiente:

“Lo primero de todo me presento, soy Alba López, del Instituto Fernández Vallín, en Gijón, donde estoy cursando 2º de la ESO hasta que empezó este confinamiento. Hace unos días nos mandaron un correo diciéndonos que si queríamos escribirles a ustedes una carta sobre cómo es nuestra vida y me pareció un proyecto muy interesante y me gustó poder ayudar en algo, aunque fuera desde mi casa.

La verdad es que mi vida ha cambiado desde el jueves 12 de marzo a las 20:00h cuando estaba volviendo de danza y mi madre me aviso de que al día siguiente no tendríamos que ir a clase. Mi primera reacción fue angustiosa y estresante, ya que estábamos en medio de exámenes y no sabía de qué manera iba a afectar eso a las clases, pero ahora mismo no me preocupa demasiado. Cuando digo que mi vida ha cambiado, no me refiero a que haya ido a peor, sino que mi rutina o mis hábitos han cambiado por completo, ya que hace 46 días que no salgo de casa, y no hago las mismas cosas que antes, pero sigo estando perfectamente y me siento feliz (…).

Muchos dicen que tengo una vida un poco estresada o atareada, pero siempre he llevado muy bien mis estudios y no quiero dejar de hacer las cosas que me gustan. Como verás, hago muchas actividades al aire libre, que ahora no puedo realizar, pero eso no me baja los ánimos y siempre busco la manera de divertirme y pasarlo bien. Seguro que en la residencia que estás, también te lo pasas muy bien y haces muchas cosas para entretenerte y me alegro de ello.

Ahora te voy a contar un poco sobre mi familia y sobre mí. Vivo con mi padre, mi madre y mis dos hermanos, el pequeño con 8 y el mayor con 16 años y yo con 13, soy la del medio. No sé si existe una palabra para describir a mi familia, ya que cada uno es diferente. Mi padre es trabajador y cariñoso, mi madre es sensible y alegre, mi hermano mayor es disciplinado y deportista y mi hermano pequeño es impulsivo y con una memoria pasmosa, pero un poco miedica. Literalmente he ido por la casa diciéndole a cada uno de ellos: “tienes 5 segundos, para decirme dos adjetivos que te definan” y pues eso es lo que ha salido, pero estoy de acuerdo. Cuando me han preguntado cómo me definiría a mí, me lo pensado y respondido “alegre y apasionada”, aunque mi madre ha añadido organizada.

Aparte de nosotros, en mi casa, desde hace unos 9 meses tenemos 3 jerbinis. Ahora mismo te preguntarás ¿qué es eso? Ya que a todo el que se lo menciono, lo pregunta o su cara lo delata. Pues los jerbos, o como yo los llamo jerbinis, son de la familia de los roedores y para hacerte una idea, es una mezcla de un ratón de campo y un hámster. Como dije antes, tenemos 3, para que mis hermanos y yo tuviéramos uno “propio”, aunque los tratamos a todos por igual. Se llaman Bolero, Greg y el mío Patitas, y aunque por estos nombres pienses que son machos, la verdad es que son las 3 hembras, pero como cada uno ya habíamos asimilado que se llamaría así sin depender del sexo, pues así quedo.

Otro hobby mío es que me encanta leer. Suelo leer libros de aventuras, acción y sobre todo de amor. Por si te suena alguno, he leído la saga completa de Harry Potter, Los Juegos del Hambre, Crespúsculo y muchos libros independientes, los más recientes que me he leído en la cuarentena han sido El fugitivo, Bajo la misma estrella, Prohibido creer en historias de amor y ahora he empezado la trilogía de La selección. También me gusta ver series y películas, escuchar música y jugar a juegos de mesa.

En esta cuarentena, sin pretenderlo siquiera, he aprendido un montón de cosas sobre mi familia que antes desconocía y estar 24h conviviendo en casa no es tan malo como otros aseguran. Seguro que usted también ha aprendido un montón de cosas de sus compañeros, y si no es así, pues ahora las ha conocido sobre mí.

Espero que le haya gustado mi carta, que le haya parecido interesante o incluso divertida, a mí me ha encantado escribirle a alguien contándole un poco de mi vida, ya que, durante este tiempo, he estado aislada de todo este virus y de sus noticias que nos bombardean, mientras sonreía al recordar esas cosas que hacía cuando podía salir de casa y que no han quedado en el olvido, sino que han quedado paradas por el confinamiento, pero que dentro de poco volverán a estar diariamente. Le propongo, si quiere, que durante cada día, un ratito, o el tiempo que quiera, se pare a pensar en eso que ha dejado aparcado, pero no olvidado y no recordándolo con tristeza, sino con felicidad, por estar orgullos@ de todo lo que está consiguiendo hacer.

Un saludo y un abrazo muy fuerte,

Alba López

P.D. A partir de ahora cada vez que salga a aplaudir a las 8 de la tarde, me acordaré de usted y aplaudiré también por los enfermeros que le están cuidando”.

 

 

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