Más de 250 especialistas analizan en el Instituto Fernández-Vega las nuevas técnicas en cirugía del glaucoma y su tratamiento precoz con inteligencia artificial y el Big Data

El curso contó con importantes personalidades internacionales en esta patología oftalmológica

Redacción 9-5-2022

Más de 250 oftalmólogos de numerosos países participaron los pasados días 6 y 7 de mayo en el II Curso de Actualización en Glaucoma, celebrado en el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, en Oviedo, y que abordó las nuevas técnicas en cirugía y en el tratamiento de esta enfermedad, con especial hincapié en las grandes posibilidades que aporta hoy en día la inteligencia artificial y el Big Data.

El encuentro, que forma parte del Programa de Formación Continuada de la Universidad de Oviedo, está dirigido por los Dres. Pedro Pablo Rodríguez Calvo e Ignacio Rodríguez Uña, y coordinado por los Dres. Andrés Fernández-Vega Cueto-Felgueroso, José L. Urcelay Segura y Carmen Rodríguez-Bermejo Guijo, todos ellos, del citado Instituto.

Personalidades tan relevantes como el Dr. Andrew Scott (Londres), el Prof. Anthony King (Nottingham)l, Dr. André Mermoud (Lausanne) y el Dr. Tarek Shaarawy (Ginebra) participaron esta cita que estuvo dividida en ocho sesiones en las que se realizó una puesta al día en investigación sobre glaucoma, así como en los últimos avances e innovaciones en métodos diagnósticos, tratamientos médicos y técnicas quirúrgicas en este campo. Andrew Scott presentó nuevos paradigmas en la terapéutica del glaucoma; Anthony King expuso su dilatada experiencia en trabeculectomía; André Mermoud ahondó sobre la esclerectomía profunda no perforante y un nuevo dispositivo de drenaje, y Tarek Shaarawy describió algunas técnicas quirúrgicas novedosas.

Mejor detección del glaucoma

Los Dres. Pedro Pablo Rodríguez Calvo e Ignacio Rodríguez Uña constataron las apasionantes expectativas que se presentan ante esta enfermedad, sobre todo, en materia de inteligencia artificial y Big Data, tema del que se habló mucho en este curso. “Hay gran cantidad de casos clínicos y pruebas de imagen de aparatos que nos permiten considerar la posibilidad de que exista un glaucoma, datos todos ellos unificados y en enormes cantidades que aumentan la potencia para detectar antes y mejor la enfermedad. Es un tema que se está tratando mucho en el curso. Y no solo para detectarla sino para ver si progresa, si empeora. Estos son puntos fuertes que vemos en las consultas. E incluso hay una tercera vertiente: predecir el daño. Los aparatos están aprendiendo ellos solos a definir la enfermedad y a ver cómo evoluciona, incluso con la posibilidad de que sean capaces de pronosticar qué va a pasar en unos años y en qué tiempo va a aparecer el problema, lo cual es algo apasionante y que en un futuro llegará a instaurarse”.

Unido a todo esto, otro de los campos más interesantes que se abordaron en el Curso fue el de la genética del glaucoma. “Estamos contando cada vez con más parrillas de test genéticos, se conoce más sobre la fisiopatología y los genes que están mutados y que pudieran aumentar el riesgo de tener glaucoma, y sumado a los datos clínicos que ya tenemos de tensión ocular, pruebas de imagen clásicas, etc., todo ello en su conjunto aportaría una potencia diagnóstica elevadísima que ayudaría incluso a saber si algunos pacientes de riesgo o con antecedentes pudieran empezar a tener a una determinada edad esta enfermedad, lo cual ahora es presumible pero no cuantificable. O sea, con un biomarcador genético sabremos si una persona va a tener más o menos posibilidades de tener glaucoma, lo que cambiaría por completo el abordaje de esta patología y permitiría detectarla con mejores pronósticos”.

Frecuencia de la enfermedad

En otro orden de cosas, se constató la realidad de que la frecuencia de la enfermedad sigue siendo la misma, “aunque vivimos más años y esto hace que aumente el número de casos que detectamos. Antes se desarrollaba menos glaucoma porque la gente fallecía antes. Pero, además, unido a esta razón, estamos siendo mejores en la identificación. No es que haya más casos, es que los detectamos antes y los tratamos con más rapidez cambiando el curso de la enfermedad. O sea, se unen las dos variables: detectamos antes la enfermedad y vivimos más años”.

También se dejó patente que sigue habiendo una cifra categórica: el 50 por ciento de las personas que tienen glaucoma no saben que lo padecen, viven sin conocer su diagnóstico por ser una enfermedad asintomática que no da ninguna señal. “Esta población es para nosotros la principal merecedora de nuestros objetivos de cribado, individuos que al tratarles con más premura les frenamos antes la progresión de la enfermedad”.

El Curso tuvo un broche de oro con la presencia y actuación de la Real Banda de Gaitas Ciudad de Oviedo, que realizó algunas interpretaciones en el mismo salón de actos del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega para clausurar el encuentro.

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