Otra forma de atención y cuidados

Eva Sánchez Díaz. Licenciada en Ciencias del Trabajo. Master en Atención Centrada en la Persona/ 18-1-2020

La crisis del Covid nos ha enseñado muchas cosas y entre ellas que es necesario revisar y rediseñar las formas de atención y cuidados a las personas dependientes.

Asturias sigue a la cabeza del país en baja natalidad, pérdida de población y cifra de hogares unipersonales. Tenemos un millón de habitantes con una esperanza de vida de 82,82 años y los mayores de 65 años suponen más del 20% de la población y llegarán al 33,5% según las previsiones dentro de sólo 20 años.

Más de la mitad de los asturianos vivimos dentro del triángulo formado por las ciudades de Oviedo, Gijón y Avilés. El 81% de nuestro territorio está catalogado como rural pero sólo dos de cada diez asturianos viven en algún municipio rural.

La asistencia personal es una ayuda personalizada y un recurso que apoya la vida independiente y la autodeterminación de las mujeres y hombres con dependencia. Es prestada por profesionales de acuerdo con los criterios y las indicaciones de la persona que la recibe. En Asturias, a 30 de noviembre de 2020 tan sólo cuatro personas disfrutan de esta prestación reconocida en la Ley de Dependencia que facilita al beneficiario seguir viviendo en su casa, con una vida más autónoma.

Rodríguez-Picavea agrupa las tareas que puede realizar una asistente personal en diferentes áreas; tareas del hogar, tareas de cuidado personal, tareas de conducción, tareas de acompañamiento laboral, educativo o de ocio y tiempo libre, tareas de coordinación y planificación en la toma de decisiones y otras de carácter excepcional que puedan surgir ante situaciones de crisis, siempre adaptándose a las necesidades y deseos de la persona dependiente.

El desarrollo y consolidación de la prestación económica del Asistente Personal puede ser una de las claves de la reconstrucción del medio rural si se garantiza un desarrollo normativo ajustado a los derechos y demandas de las personas dependientes. Ya que permitiría que las personas dependientes puedan seguir viviendo en su casa, disfrutando de su derecho a la autonomía, participando activamente en el desarrollo comunitario, con una atención centrada en la persona y en el caso de las personas mayores promocionando su envejecimiento activo.

Las oportunidades de esta prestación en el medio rural son claras, ya que permite el mantenimiento de la población dependiente en la zona rural, favoreciendo empleo de calidad a personas jóvenes que vivan o puedan ir a vivir a esas zonas, así como disminur la lista de espera en los centros residenciales.

Para ello es necesario que esta prestación garantizada dentro del Sistema de Atención a la Dependencia pueda ser compatible con la teleasistencia y las ayudas técnicas, con mínimos de atención razonables que permitan el desarrollo del proyecto de vida de la persona dependiente, flexible en su ejecución para ir adaptándose a las diferentes realidades de la persona y garantizando una formación permanente y profesionalizada del Asistente Personal.

Porque otra forma de atención y cuidados es posible y necesaria para asumir con éxito los importantes retos demográficos, sociales y sociosanitarios a los que nos deberemos enfrentar como personas, familias y sociedad.

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